29 de diciembre de 2009

Ella

Me voy, pero ¿sabes qué? Yo también te deseo lo mejor.
Te deseo campos de trigo y flores silvestres, y días claros de verano para jugar al béisbol. Te deseo dulces sueños cuando apoyes la cabeza en la almohada e infinita esperanza cuando despiertes. Te deseo colchas hechas a mano en las cuales poder tumbarte a ver las estrellas, luces en las ventanas cuando vuelvas a casa después de un largo día de trabajo, bolas altas fáciles y buenos amigos con los cuales reír. -Oyó un roce a su espalda y se imaginó que él se estaba yendo. Cerró los ojos-. Pero sobre todo, te deseo paz y te deseo amor, y deseo que quien sea que llegue a tu vida te ame al menos una décima parte de lo que te amo yo.

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